domingo, 16 de junio de 2013

Sexo


La noche...tu recuerdo. Las memorias de nuestras pieles; del dolor latente que espera ser reparado.
Tu boca suave sobre mis secos labios, tu cuerpo cerca, tu anorgasmia femenina y mi femenina pluriorgasmia que tan bien sabes detectar.
Las sábanas ajenas envolviendonos y desnudandonos; la luz bendita porque me permitía gozarte hasta con los ojos.
Desbandé con tu piel en mi boca, con tu boca en mi boca, con tu sexo en mi boca. Timidez aparte, inseguridad malograda. Una oda a nuestro encuentro que ya fue, pero que quisiera siempre sea.
Me gusta ser mujer cuando estoy con vos.

lunes, 3 de junio de 2013

Después de meses de abandono debido a mudanzas y demás rutinerías me propongo volver al ruedo. Mantengo el mismo objetivo de que este espacio esté más ligado a la realidad y exponga más claramente mis adhesiones; superar esa barrera que hay entre la producción literaria (o de cualquier otra índole) y la práctica política militante; que en mi caso es junto al PTS y la FT-CI, de manera independiente de los sectores patronales y aliados (Iglesia, Estado, Partidos patronales de derecha, etc.)

En este caso, dejó para que se entretengan un mapa geopolítico del Le Monde Diplomatique que hace un breve e ilustrativo análisis de los procesos por lo que a atravesado el mundo desde la crisis y cómo se reacomoda. Es solo para tener una idea de la actualidad...


martes, 19 de febrero de 2013

Desde la insignificancia

¿Cómo te atreves?
Insolente.
Pretendes calificarme
sin saber cómo se vive
desde la orilla del acantilado.
Tú, ostentando propiedad
del mundo.
de su idea moral
y del buen proceder.
Te estorbo tanto,
que sería largo
tratar de enumerar,
en exacto,
aquello que juzgas.
Que me he negado
a ser tu musa
o la imagen étnica
que te justifica.
Que me he cansado
de la servidumbre.
Que estoy harta
de la incondicionalidad absurda.
Probablemente,
es porque tomé la opción
de abrir la mirada,
de escuchar mi voz,
de nombrar a mi hermana,
y hube de apropiarme
de mi hacer autonomía.
Entonces, me acusas:
Que soy vanidosa.
Que me falta sabiduría
- para entender tus reglas-.
Que de mi boca salen mentiras
- porque no me puedo tragar tus verdades-.
Porque tomé la palabra.
Porque inventé mi camino.
Me llamas infiel.
Otra vez soy la hereje.
Nuevamente, la pecadora.
Tú, desde la altura iluminada,
sentencias, como si pudieras,
sobre el alma mía,
y me llamas mujer de oscuridad.
Desde tus altares,
ante tus tribunas,
empuñando tu cetro.
Has ordenado desfigurar
la imagen de mi rostro.
Has intentado borrar mi nombre
de los testimonios.
Pero,
no logras el olvido
de mi existencia.
Déjame, Déjame.
Elijo ser la paria.
La infecciosa.
La insuficiente.
Me quedo aquí,
vanidosa,
instintiva,
con mi inteligencia poca,
con mi verdad sombría.
Me quedo aquí,
Sentada en mi soberbia.
Ya que una cosa entiendo.
Una sola, es cierto:
Si ando tan errada;
Si tengo el camino tan perdido;
Por qué insistir en negar
lo que no cuenta.
Por qué tú, desde el poder,
te ocupas de contenerme,
de acosarme, de acorralarme.
Por qué, si soy apenas nada.
Por qué, entonces,
mis preguntas abren grietas.
Por qué si cuestiono yo,
tú y tus jerarquías remojan cimientos.
Por qué, si abro yo la boca,
tú tiemblas.


Patricia Karina Vergara Sánchez

Haydee Cruz, asesinada por ser joven y mujer; y su caso impune, por ser hija de una trabajadora

Esta vez un muy buen post desde Derecho a la Herejía que supo transmitir el repudio que genera la violencia que el sistema genera sobre las mujeres y la juventud pobres, hijxs de trabajadorxs.
 
HAYDEE

Haydee es un nombre que podría protagonizar un cuento de hadas. Pero nuestra Haydee no nació en la fantasía de ningún cuentista; ni vivía en una torre de marfil, con un padre millonario que realice todos los sueños de una adolescente.
Haydee Cruz vivía en el Barrio Alto Comedero, donde los hijos e hijas de trabajadores aprenden prontamente que si quieren realizar tan solo un sueño, tienen que salir a pelearle a la vida todos los días.
A sus 15 años ya conocía el terror. Sabía que las mujeres vivimos bajo constante amenaza, porque reina el mito de que nuestras vidas no tienen ningún valor, de que nacimos para satisfacer los placeres más inmundos de los hombres, de que somos objetos que sirven para descargar toda la miseria que el capitalismo les sugestiona.
Como si de una selva se tratara, salir del refugio de su hogar le podía costar la vida, corría el riesgo de “ser cazada”. Estaba bajo constante amenaza, igual que miles de chicos y chicas de barrio que sufren la persecución de bandas de maleantes protegidas por la policía, por la indiferencia del Gobierno provincial y su “Justicia” para ricos y casos famosos que pueden llegar a tener algún costo político.
En noviembre del 2010, a sus 16 años de edad, la mataron a golpes mientras la violaban. Su familia la buscaba, mientras la policía se preparaba para caratular otra “fuga de hogar”, como suelen caratular a los casos de secuestros que cometen sus verdaderos jefes.
Irreconocible por los golpes, días después, su cuerpo apareció tirado en el barrio San Pedrito.
Los monstruos del horror no tienen problema en reconocer que arrojaron el cuerpo en este barrio porque les pareció mejor lugar que el dique. Que antes lavaron su ropa y limpiaron el cuerpo con alcohol para no dejar rastros.
La Cámara de Apelaciones no tardó en entender a sus amigos y dejarlos en libertad:
¡Claro! ¿Cómo no entenderlos? Son dos muchachos acostumbrados a abusar de las chicas del barrio y jamás se les murió una en el acto ¿Cómo no van a limpiar el cuerpo con el miedo que pudieron sentir al darse cuenta que estaba muerta?
Por su puesto, es como ellos dicen, ella se murió solita mientras dormía y ellos no tienen nada que ver con el tabique de su nariz roto, los golpes en la vagina y en todo el cuerpo, con los rastros de semen; ¿Cómo van a tener que ver con eso, chicos tan jóvenes? Si limpiaron el cuerpo y lo arrojaron por ahí fue de puro miedo, por el regaño que les iban a dar sus papis.
No, señores – ¡y señoras!- de la Cámara de Apelaciones, es una ironía, aunque sólo a Uds se les puede ocurrir que no lo sea.
La familia de Haydee ni siquiera encontró un poco de tranquilidad en todos estos años de impunidad. Con sus líderes en libertad, esta escoria acosa constantemente la casa de las mujeres Cruz: Cuando su madre va a trabajar, las dos hermanas que todavía viven allí tienen que protegerse más que nunca, ya que los asesinos comienzan a chiflar para que salgan, y cuando se cansan de hacerlo, comienzan a apedrear la casa.
 
Un encubrimiento que da qué pensar
 
El SAME, en el 2009 ya había conocido a Haydee. Después de mantenerse a salvo por un tiempo gracias al acompañamiento de su hermanita menor para ir a clases, por ese año, ellos la sacaron bajo amenazas de su casa, abusaron de ella y luego la abandonaron desnuda en una cancha. La policía, quien la encontró y la llevó a su casa, le ocultó todo esto a su familia.
Tanto el fiscal como los peritos no tuvieron en cuenta muchas pruebas que tuvieron en sus manos. La ropa interior de Haydee, desapareció misteriosamente. Según algunos especialistas, los golpes que calificaron como “post mortem”, no podrían serlos, ya que de ser así no habría razones que justifiquen la terrible inflamación que produjeron –todo su rostro estaba hinchado, igual que todas las partes del cuerpo golpeadas y las marcas de mordeduras-. Así mismo no pudo morir ahogada en su propio vómito como afirman, pues no hay rastros de que haya vomitado. Muchas pruebas como el colchón lleno de sangre y el resto de la ropa, se guardaron en lugares con un deterioro edilicio que hace a éstos no apropiados para dichos elementos.
El fiscal y la Cámara de apelaciones afirman que no existen pruebas suficientes para detener a los asesinos. Desde la secretaría de la niñez les dijeron que es un caso más de tantos y no podían hacer nada. El gobernador Fellner, tras recibir la tercera carta de la familia, les envió a un abogado para que les explique que todo estaba bien, “en camino”; cuando en realidad todo estaba estancado y el expediente recién pasó a Tribunales en febrero de este año, gracias al reclamo en las calles de los amigos y familiares de Haydee, junto con organizaciones y partidos de izquierda.
Todos sabemos que la vida de los trabajadores como la de sus hijos e hijas, para el gobierno, no tiene importancia alguna ¿Pero por qué tantas instituciones del Estado se ocuparían de entorpecer esta causa y dejar libre a un par de lúmpenes que matan su tiempo en el pandillaje chico?
Sobre esta banda en particular se corren varios rumores, entre ellos que están metidos en el negocio de las drogas y por eso acechan los colegios públicos de zonas periféricas, para extender sus negocios.
Las grandes redes del narcotráfico son dirigidas por importantes empresarios, millonarios que hacen de la ilegalidad de la droga, su ley para matar a nuestros chicos. Jamás pisaron ni pisarán un barrio, manejan el negocio desde arriba, a través de redes que llegan a los barrios, con la complicidad de la policía y algunos desclasados.
Es un rumor. También podría no ser cierto; pero lo innegable es que la complicidad por parte de las instituciones estatales no se justifica con la simple negligencia y burocracia de las mismas ¿Qué hay detrás de todo este encubrimiento? ¿Existe alguien o algo más importante qué proteger para estas instituciones?
 
La juventud y las mujeres podemos forjarnos un mundo sin opresión
 
Pareciera que para la juventud del pueblo pobre y trabajador, la justicia no existe, que tenemos que desarrollar cayos en el corazón y aprender a masticar la bronca ¡Pero no es así! No merecemos estas humillaciones ni tenemos por qué soportarlas.
Está demostrado que no podemos confiar ni en la policía, ni en el aparato Judicial, ni en el gobierno y sus secretarías.
Tenemos que confiar en nuestras propias fuerzas. La marcha del 1º de febrero demostró que si salimos todos juntos a las calles a reclamar por nuestros derechos, podemos imponer nuestra voluntad. Las pequeñas conquistas conseguidas ese día son prueba de que podemos ir por más.
Tenemos que organizarnos para que no nos callen más, transformar toda la bronca en un grito de guerra contra los flagelos y la impunidad que nos azotan.
¡Demostremos en las calles, junto con los Centros de Estudiantes de los colegios secundarios, de las facultades, junto con los sindicatos, organizaciones y partidos de izquierda, que con la vida de nuestros jóvenes no se juega!
Unámonos para que el crimen de Haydee no siga impune; y hagamos todo porque esa unión disponga la conciencia de cientos de nuevos jóvenes jujeños para acabar con este sistema que nos explota, nos humilla y nos mata.

sábado, 16 de febrero de 2013

Ante los casos de secuestro de mujeres y los dichos del Ministro Insausti


Desde el dictamen de la justicia que liberó a todos los implicados en el secuestro y desaparición de Marita Verón, se volvió a poner sobre el tapete de la discusión nacional y provincial el flagelo de las redes de trata.

El caso de Antonella y Celeste, las jovenes quiaqueñas desaparecidas más de dos meses, el de Nuria Nieva, que gracias a la rápida respuesta de familiares y amigos y el apoyo de la comunidad, fue liberada en cercanías de Libertador, y recientemente el de Constanza Cernuschi, joven de 15 años desaparecida en pleno centro de la capital jujeña, que aparece luego de una fuerte respuesta por parte de la sociedad jujeña ante el hecho, tienen el denominador común de la inacción del gobierno, que tiene su punto culmine en las declaraciones del Ministro de Gobierno y Justicia Provincial, Oscar Insausti, en el noticiero de Canal 7 de Jujuy; aludiendo que en "En Jujuy no existen casos de secuestro" o que "nada justifica la sicosis",  negando así los casos concretos que salen a la luz y todos aquellos que no tienen difusión pública, haciéndose cómplice de la acción e impunidad de las redes de trata.

Estas declaraciones avalan la idea de que los secuestros o desapariciones, son parte de la esfera familiar o que caen bajo la figura legal de "fuga de hogar", culpando a las víctimas, haciendo que las familias desestimen la acción directa e inmediata de difundir el caso y la movilización independiente, como la forma más eficiente para que aparezcan las víctimas y empezar a parar a las redes de trata y la violencia contra las mujeres. Nosotros no pedimos más policía en las calles, porque sabemos que ellos son cómplices de estas redes mafiosas, al igual que decenas de funcionarios políticos que se enriquecen a costa de nuestros cuerpos. El gobierno y los partidos patronales son responsables de esta situación, bajo el kirchnerismo, aumentaron las redes de trata y prostitución y son más de 600 las mujeres secuestradas y desaparecidas. La justicia hace solo unos meses dejo bien en claro con el caso de Marita de qué lado está.

Por eso desde la Agrupación de Mujeres Pan y Rosas y la Juventud del PTS en el Frente de Izquierda y los Trabajadores repudiamos los dichos del ministro y creemos firmemente que se debe mantener el método de la difusión y la movilización independiente de todos estos sectores para luchar contra las trata de personas poniendo en pie un gran movimiento de mujeres junto a la clase trabajadora, estudiantes y el pueblo pobre, que luche por todos nuestros derechos. Cuando nos tocan a una, nos tocan a todos.

¡Repudiamos las declaraciones de Oscar Insausti!
¡Basta de secuestros y desapariciones de mujeres!
¡Desmantelamiento ya de la redes de trata!


Agrupación de Mujeres Pan y Rosas y Juventud del PTS en el
Frente de Izquierda y los Trabajadores

domingo, 27 de enero de 2013

NURIA

En medio de un clima estival, que ya trae aromas a carnaval, hubo un quiebre en el aparentemente apacible verano jujeño. A meses de la noticia de la aparición de Gloria y Celeste (que curiosamente se dio días después del vergonzoso y repudiable fallo de la justicia tucumana, que absolvió a todxs lxs imputados por la desaparición de Marita), secuestran a una joven estudiante y trabajadora de la capital jujeña. A plena luz del día, en una zona céntrica, con total impunidad.

El relato
Nuria salió de su casa a las 18, aproximadamente, camino al Hospital San Roque, cerca del Puente Gorriti (que conecta al casco céntrico; y a escasa distancia de la casa de Gobierno y la plaza central), cuando se percató de que un auto negro de vidrios polarizados la venía siguiendo. Mandó un mensaje de texto a su novio, comentándole del hecho, pidiéndole que la esperara; “el no llegó, fue todo tan rápido” declaró después. A las 20.30 logró mandar un nuevo mensaje; esta vez a su madre, avisando que la secuestraron y pidiendo que la buscaran. La osadía le costó varios golpes y que la sedaran.
Hasta aquí no hay otra historia, no hay dobles versiones; solo un poco más de lo mismo: las mujeres trabajadoras pobres y/o estudiantes, junto a niñas y niños somos el blanco principal. Nuestra ausencia “no se nota” en los medios, en las comisarías o en los juzgados; somos fuente inagotable de un mercado en el que la demanda no cesa. Nuestros cuerpos -objetivizados por el sistema capitalista, que ha hecho del ser humano una mercancía más para el consumo de empresarios que nos usan como mano de obra barata o productos que vender en pos de satisfacer necesidades- sino son explotados y precarizados por el Estado, alguna finca o casa de familia; son captados, magullados y devorados por las redes de trata y prostitución; por el esclavismo, por el tráfico de bebés…

Pero…¿Y el Estado? ¿Y la policía?
Pero Nuria apareció y surgieron las divergencias. Los medios hablan de cómo la Policía y la Gendarmería la buscaron, de operativos de rastrillaje y de localización por GPS: la localizaron por su celular; y también de cómo los fiscales de San Pedro y San Salvador están actuando. Antes de su aparición la carátula del caso era fuga de hogar. No se modificó hasta el momento en el que “fue encontrada”.
Es llamativa la rapidez de las fuerzas represivas ante un caso de estas características. El despliegue de medidas que hubo cerrando las fronteras para impedir que sacaran a la joven de la provincia, resulta poco creíble en una provincia en la cual dos adolescentes desaparecieron y fueron encontradas recién meses después en Bolivia (!). Una provincia que mantiene al joven Ariel desaparecido;  la misma que en más de una ocasión fue denunciada por ser zona de paso de las redes de trata que operan en la zona de Tucumán y La Rioja.
Entonces surge, brota, rebalsa la duda. ¿Por qué esta vez fue diferente? ¿Es que han avanzado estas instituciones en garantizar nuestra seguridad? ¿Debemos confiar en la policía y la justicia? La respuesta es simple NO. No se trata aquí de una mejoría en el accionar policial y de las demás fuerzas (como gendarmería) o del sistema judicial.
Pero para entender mejor, pasemos a la otra versión.



¿Fuga de hogar?
Mientras Nuria estaba en manos de sus captores, su familia y amigos llenaron las redes sociales con su foto pidiendo que la buscaran. La solidaridad fue inmediata, y la publicación se compartió más de 9000 veces y diferentes medios digitales tomaron la denuncia.
El miércoles a la madrugada, Nuria encontró una comisaria en Libertador General San Martín. Entró y les comunicó a los oficiales que la estaban buscando, pero la policía no le creyó. No les bastaba con verla golpeada y evidentemente desorientada: tuvieron que localizar a su madre para constatar que los relatos de la joven eran ciertos.
Tuvo que acceder a una entrevista televisiva para dejar en claro cómo sucedieron las cosas en realidad. “A mí nadie me encontró, ni la policía, ni la gendarmería. Tuve que caminar mucho para llegar a donde estaba”, relató la joven. El hecho es que esos dos mensajes que pudo enviar, junto a la fuerte presencia de su foto en las redes sociales, desalentó a los captores que la abandonaron en una ruta, cerca de Libertador. Después de encontrarse con su familia y recibir atención médica, la joven tuvo la oportunidad de entrevistarse con el fiscal – ahora viene el período de declaraciones– quién no dudó en insinuarle que lo suyo podría ser “fuga de hogar”. Nuevamente podemos tomar las palabras de Nuria, que expresaba su lógica  bronca al sentirse insultada ante la insinuación del fiscal: sintió que le faltaron el respeto, que fue una burla. “Yo tengo mi hija, tengo trabajo, tengo muchas cosas para no querer irme de aquí; nunca me iría sin mi hija” decía entre lágrimas y se preguntaba, ante las cámaras, a cuántas chicas no buscan porque para ellos son “fuga de hogar”.

Algo por qué luchar
Esta historia, lejos de ser una excepción, constituye una muestra más del accionar policial y de la justicia. No hay que buscar mucho, para encontrarse con testimonios de mujeres que denuncian que la policía no les quiere tomar las denuncias cuando son víctimas de violencia física, psíquica o sexual por parte de sus parejas o desconocidos (sin mencionar que son muchas más las mujeres que no se animan a denunciar), y de jueces que han dado sentencias más que irrisorias.
Y no debería llamarnos la atención, porque es la misma fuerza que persigue a los jóvenes en los barrios criminalizándolos. Es la maldita policía del gatillo fácil, la que en todo el país es la gran socia de las redes de trata y narcotráfico; la que tortura jóvenes de las barriadas pobres en las comisarías y les arma causas (Emmanuel Carballo) o los obliga a delinquir para ellos (Luciano Arruga) y que persigue a todxs lxs que luchan. Mientras, los jueces, absuelven a los implicados en la desaparición de Marita, a violadores como Pocho Vargas, o a asesinos, como la pareja de Lili Zambrano, que sólo pasó 5 años en prisión (!) después de haberla matado a golpes.
Su objetivo lejos está de “servir y proteger” a quiénes como Nuria somos jóvenes pobres, estudiantes, de barrios populares o trabajadores. Su objetivo es proteger los intereses de grandes empresarios legales e ilegales, y a sus gobiernos lacayos, que desde su lugar en el Estado siguen el mismo fin. Sobran las palabras, pero pongamos unos ejemplos: en junio de 2009 la policía de Fellner mató a 3 compañeros que luchaban por tierra y vivienda en la Ledesma de Blaquier. No hace mucho, el 17 de octubre, mientras el gobernador descorchaba botellas, los vecinos del Barrio Malvinas (especialmente las mujeres y los jóvenes) dieron una dura lucha, de más de siete horas  contra la policía que el gobierno de la burguesía puso al servicio de la empresa EJESA para impedir la instalación de una planta contaminante.
Pero no es sólo la policía: el negocio de vender y comprar cuerpos es tan grande (el tercer negocio ilegal más grande del mundo, solo superado por las drogas y las armas) que detrás de un auto con vidrios polarizados, unos secuestradores, algunos policías y jueces “ineficientes” hay todo un entramado que llega al seno del Estado capitalista; es por eso que muchos funcionarios han pasado, pero ninguno termino con esta empresa.

¿Qué hacer?
Entonces, ¿qué clase de progresismo pregona Cristina, si mantiene el apoyo y es parte de gobiernos que permiten que los proxenetas y secuestradores sean liberados con total impunidad? Cuando los secuestros y la impunidad aumentan cotidianamente, no podemos comernos el verso del progresismo K.
El caso de Marita, y el de tantas que no tuvieron la “suerte” de Nuria nos muestran una salida superadora: organizarnos. Desde la bronca, desde la necesidad de luchar contra los proxenetas, los negociantes, los empresarios, los capitalistas y la policía; contra la justicia y los gobiernos que los amparan.

sábado, 26 de enero de 2013

Nuevo principio, nueva continuación

He reeditado este blog que, aunque poco se evidencie, ha mostrado parte de mi crecimiento (algo así como una suerte de reflejo en el agua: parecido, pero inexacto, en tanto fragmentado). Hay y hubo mucho en él que no borré, porque considero que negar lo que fui es negar lo que soy. Me reconozco hija de mi tiempo y espacio, y admito las contradicciones que eso conlleva, pero no me conformo con los meros hechos consumados. Me he superado y me falta mucho más por avanzar, he reconciliado mi militancia conmigo misma y he salido fortalecida. Aprendí que para saber amar hay que aprender a odiar y encausar ese odio en acciones que destruyan las raíces que le dieron origen: el capitalismo.

Hoy puedo ver que soy parte de un entramado político, social y cultural mucho más amplio; que soy parte de un colectivo con el que me siento representada y me siento parte. Ahora me resulta más fácil hablar desde un nosotros y ver en ello una fuerza avasalladora que no niega mi individualidad, sino que de hecho la potencia. Sé que nosotros, como parte de la clase trabajadora, de los sectores más explotados y oprimidos, tenemos en nuestras manos una gran tarea…que tras haber sentido las cadenas no podemos menos que comprometernos a romperlas. Hoy saludo a lxs camaradas que comparten la cotidiana revolución, el cotidiano derrumbar muros para construir grandes escaleras que reconcilien a la clase obrera con su tarea histórica.

Hoy me enorgullece ser parte de una tradición que se niega a morir, que nunca dejó de confiar en la posibilidad de una revolución social; que al calor de la realidad y más de una vez contra el sentido común ha apostado y apuesta fervientemente a ella, desde la organización en nuestros lugares de trabajo, de estudio. Desde el arte y desde la ciencia; como hombres, mujeres, diversxs; desde Jujuy, Tucumán, Entre Ríos, Neuquén, Antofagasta, La Paz, México, Francia, Alemania: todxs desarrollando y fortaleciendo el camino a la construcción de un partido que luche por la REVOLUCION obrera y socialista. A la construcción de un mundo con plenas libertades, sin explotación ni opresión.

En este acto de reedición me comprometo a seguir quebrando las cadenas que nos atan, ya no sola, nunca más sola; sino junto a mis camaradas: ¡junto a los jóvenes, los trabajadores que día a día se rebelan contra lo impuesto, que exigen libertad! Junto a quienes deciden amar de la forma más noble y profunda: creándose en sus actos como sujetos revolucionarios.