jueves, 25 de octubre de 2012
martes, 16 de octubre de 2012
La naúsea (o el asco) - coautor: Manu Palacios Tejeda II
¿Esa pared es verdadera? ¿O es el llanto no expresado que nubla todo, que tapa todo...que esconde todo?
Porque, verás, hoy no fue un gran día para mis demonios interiores. O de hecho, si lo fue: es para Mi que el día fue una auténtica bosta (le pido al lector de turno que ponga la palabra que quiera para expresar "mierda" ahí...yo prefiero la expresividad sin lijar).
Convengamos en que a veces tengo la muñeca más floja de lo conveniente, y entonces se rebelan con facilidad. Pero no deja de ser cierto el hecho de que más de uno insiste en alimentarlos con frecuencia.
Y hoy, señores, se dieron un banquete pantagruélico
Llegada la noche. Si, ahora. Es cuando se erigen con sus barrigas despreciables: no satisfechos. El festín todavía no termina y ellos más que dispuestos están a continuar alimentándose de mis heridas y del cansancio que produce dolor.
Saludan la mente perversa que reproduce las imágenes que apestan el ánimo y el alma (si es que existe). Danzan ante la repulsión del recuerdo reprimido que puja por salir. El ambiente se satura, hiede...el aire asfixia.
Y es que con la noche ganan fuerza. Los aromas a podredumbre se sienten con una fuerza cada vez más abrumadora, amenazando con derruir cada una de mis pequeñas obras vitales (o al menos, aquellas que contienen algo de belleza). Y mi cuerpo, más desnudo que nunca – no importa cuanta ropa me ponga, en estos momentos siempre estamos desnudos, y ellos lo saben.
Siento como las mil y unas heridas se empiezan a abrir en mi piel (desde adentro, claro), como una suerte de tortura china increíblemente compleja.
Una de las bestias roza su lengua contra los vellos de mi brazo, ya manchado con mi sangre invisible.
Y lo áspero me genera escalofríos. Lo húmedo pavor.
Sentir sus agudas uñas recorriendo mi cuello, mi espalda, me paraliza. Siento las paredes derrumbarse. Pierdo una batalla, una más.
Demonios alados, negros, brillantes. Demonios humanos más reales que cualquier ser mítico, más peligrosos.
Las uñas siguen rozando mi piel, llegan a la base de mi espalda. El miedo me atrapa en mí cuerpo. Y de nuevo el asco, la repulsión...el hedor. Escalofríos.
Lloro. No a mares, no a gritos. Cualquiera podría pasar delante de mí en este momento, y quizá pensaría que sonrío. ¿Y es que acaso no sonrío? O mejor dicho ¿acaso mi involuntaria máscara anti-gas no parece sonreír?
Pero lloro, y eso parece darle al bicho asqueroso nuevos ímpetus.
Quiero pensar que todo esto es una batalla nomas en una guerra que vengo ganando por varios cuerpos. Que no es la primera vez que me enfrento a él, y que incluso que no es la primer vez que me siento derrotada en mi coyuntura (muy adentro mío, de hecho, sé que vengo ganando por varios cuerpos).
Pero por el momento, su veneno me paraliza, espantándome...ausentándome del mundo. Y vaya si no soy parte del mundo.
Un inicio posible - coautor: Manu Palacios Tejeda I
...como perros voraces devorasteis mi carne magullada...
Quisiera comenzar un relato fuerte, ensordecedor, de esos que enloquecen al lector; lo sacan de sí mismo y lo arrojan a senderos desconocidos para someterse a nuevas vicisitudes y experiencias.
Pero no puedo.
No puedo sacar de mi mente a los demonios con forma de can arrancando, rabiosamente, trozos de carne directo del cuerpo vivo de una mujer abandonada por motivos desconocidos y en condiciones deplorables.
Son perros ciegos, todos. De tamaños variados, aunque la abrumadora mayoría son cientos de pequeñitos, de mandíbulas pequeñas pero agudas. Se que la más de las veces, alcanzaría tan sólo con un reto, con un chistido suave para que pararan. ¿Pero es que acaso, acaso esa mujer alienada tiene las fuerzas suficientes para salir de su condición? ¿Pudo Prometeo pensar en golpear al águila con una roca montañosa mientras esta lo destrozaba incesamente?
Será, quizás, que para poder mostrar un sendero desconocido, uno al menos debe poder pensar de qué está hecho el terreno sobre el que se camina, y como se adapta nuestra conciencia a esas pisadas.
¿Tendrá uno que renunciar al cuerpo por momentos? ¿Apelar solo a la conciencia, a la fuerza no física que impulsa cada movimiento, cada quietud, cada soportar los colmillos adentrándose en la piel?
Dar con la respuesta más acertada será la causa, no el origen, de un oleaje subersivo. El chistido es insuficiente, o inadecuado. Ella misma será la que detenga a las bestias, ella quebrando una larga cadena que se ciñe a la vida. Una pesada carga que envuelve a las que como ella no tienen mucho que dar, que perder. Será ella la primera fisura...y sumando cuerpos, que se volverán mujeres, comenzará el quiebre.
lunes, 7 de mayo de 2012
Borrador
Estoy forzando palabras fuera de mi mente...estoy necesitada de las letras que llenen vacíos. Sentada en medio de letras y hermosas palabras que describen los más intensos sentimientos...letras y palabras, más letras y palabras.
El devenir de la mente al texto. Del texto al cuerpo. El estruendo de los pensamientos mezclados con los sentimientos. Miedo, dolor, decepción. Vos, yo, los demás. Los de aquí y los de allá en nuestras vidas. La indefinición y la inseguridad. La falta de forma y de ritmo.
Calmar la ansiendad
El estruendo de las teclas sonando me calma la mente. La mente vuelve al frenesí y la poesía invade mis oídos de nuevo. El huracán regresa con toda la fuerza y arrasa los pensamientos, todo se lo lleva. No devuelve, no perdona ni condena. Simplemente borra, olvida, aleja.
Dejarse llevar
La melodía de las teclas va creciendo lentamente y de repente se apodera de todo. Las palabras resuenan como gritos de libertad, de amor, de grandeza, de justicia... envuelven el ambiente que se hace cada vez más cálido, embriaga y endulza.
La despedida
Ya el cuerpo resiente tanto sentimiento acumulado. Las palabras se acumulan en el cerebro y ante la falta de espacio, de rapidez, se escapan por entre los poros, por los ojos, las manos. Escapan al eterno olvido. Escapan de ser plasmadas, condenadas a existir. Escapan mientras miles más se se siguen acumulando. La decisión entonces es desistir. Por hoy, no más.
El devenir de la mente al texto. Del texto al cuerpo. El estruendo de los pensamientos mezclados con los sentimientos. Miedo, dolor, decepción. Vos, yo, los demás. Los de aquí y los de allá en nuestras vidas. La indefinición y la inseguridad. La falta de forma y de ritmo.
Calmar la ansiendad
El estruendo de las teclas sonando me calma la mente. La mente vuelve al frenesí y la poesía invade mis oídos de nuevo. El huracán regresa con toda la fuerza y arrasa los pensamientos, todo se lo lleva. No devuelve, no perdona ni condena. Simplemente borra, olvida, aleja.
Dejarse llevar
La melodía de las teclas va creciendo lentamente y de repente se apodera de todo. Las palabras resuenan como gritos de libertad, de amor, de grandeza, de justicia... envuelven el ambiente que se hace cada vez más cálido, embriaga y endulza.
La despedida
Ya el cuerpo resiente tanto sentimiento acumulado. Las palabras se acumulan en el cerebro y ante la falta de espacio, de rapidez, se escapan por entre los poros, por los ojos, las manos. Escapan al eterno olvido. Escapan de ser plasmadas, condenadas a existir. Escapan mientras miles más se se siguen acumulando. La decisión entonces es desistir. Por hoy, no más.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Refractario
Con la mirada refractada ve el mundo
nuevas formas y colores se asoman por aristas desconocidas
y reaparecen en lugares inesperados.
Recortando recuerdos
reordenando ideas y sentimientos
caminando
Con el corazón refractado
siente diferente
los sentimientos no convergen
explotan y erosionan en millones de direcciones distintas.
Y de tanto quebrar cristales para poder mirar distinto
quebró la realidad
de a poco, muy poco, la transforma, solo para sí.
Pero no basta.
La mirada refractada capta imágenes
que otros no perciben, no quieren ver,
Impasible desea romper con la neblina del pensamiento
que cae densa sobre las mentes.
Inconformista da un paso al frente.
Inconformistas se encuentran...son muchxs más.
Impasibles, inconformistas, irreductibles = revolución!
nuevas formas y colores se asoman por aristas desconocidas
y reaparecen en lugares inesperados.
Recortando recuerdos
reordenando ideas y sentimientos
caminando
Con el corazón refractado
siente diferente
los sentimientos no convergen
explotan y erosionan en millones de direcciones distintas.
Y de tanto quebrar cristales para poder mirar distinto
quebró la realidad
de a poco, muy poco, la transforma, solo para sí.
Pero no basta.
La mirada refractada capta imágenes
que otros no perciben, no quieren ver,
Impasible desea romper con la neblina del pensamiento
que cae densa sobre las mentes.
Inconformista da un paso al frente.
Inconformistas se encuentran...son muchxs más.
Impasibles, inconformistas, irreductibles = revolución!
Ay voz secreta del amor oscuro
¡ay balido sin lanas! ¡ay herida!
¡ay aguja de hiel, camelia hundida!
¡ay corriente sin mar, ciudad sin muro!
¡Ay noche inmensa de perfil seguro,
montaña celestial de angustia erguida!
¡ay perro en corazón, voz perseguida!
¡silencio sin confín, lirio maduro!
Huye de mí, caliente voz de hielo,
no me quieras perder en la maleza
donde sin fruto gimen carne y cielo.
Deja el duro marfil de mi cabeza,
apiádate de mí, ¡rompe mi duelo!
¡que soy amor, que soy naturaleza!
Federico García Lorca
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